Ciudad de Latón

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La hora del té

A la hora del té, él siempre prefirió tomar café. Era su forma de encontrase con todos en el desencuentro. Así sentía estar ausente  haciendo presencia. Cada vez que  se encontraban lo hacia de nuevo: – Para mi café, decía. A la hora del té, nadie, siquiera, percibió su protesta.